He visto visiones (y una post-data)

He estado en Paris y he visto visiones.

Imaginen una pancarta con Iñigo Urkullu, Alfonso Alonso, Idoia Mendia, Susana Díaz, Andoni Ortuzar, Nagua Alba, Maialen Iriarte… y tras ellos Raul Arza, Mari Cruz Vicente, Txiki Muñoz y Garbiñe Aranburu. Y detrás 10.000 mil personas. Y todo ello en Madrid.

Imaginen que en la pancarta pone “Paz en el País Vasco: ahora los presos”.

Imaginen que al día siguiente El Mundo, El País, el ABC… dan cuenta de lo sucedido, con bastante objetividad.

Yo lo he visto. Eran ellos y ellas, o mejor: eran lo que ellos y ellas representan.

Eran Jean-René Etchegaray (nuestro lehendakari de Iparralde), Max Brisson (cabeza de lista en las senatoriales de Les Republicains), Frédérique Espagnac (exsenadora y miembro de la dirección del PSF), Hamon (expresidenciable socialista francés), Xabi Larralde (Sortu), el PNV, la CGT, la CFDT, LAB, ELA…

Estaban todos y todas las que tenían que estar.

Miren la foto. No la encontrarán fácilmente, ni siquiera en la prensa vasca de ayer.

Por si la foto no era suficiente toma la palabra el lehendakari diciendo que se sienten insultados, porque 6 años después de Aiete y de que ETA finalizase su actividad, y 8 meses después del desarme, el Gobierno francés aplica una legislación de excepción a los presos y presas vascos. Lo dijo Etchegaray. Y dijo muchas cosas más.

Luego hablan la hija de un preso, Anaiz Funosas y Michel Tubiana, artesanos ambos y éste presidente de Honor de la Liga de los Derechos del Hombre, prestigiosa organización de más de un siglo de existencia. Habla Mixel Berhokoirigoin y actúa Fermín Muguruza.

Yo estaba allí y lo vi.

Y esa foto no es casualidad. Fueron a Aiete y se lo creyeron. Y creyéndoselo decidieron encontrarse, conocerse y reconocerse. Y en el tiempo han construído una pedagogía de la paz y la convivencia que nos hace ver visiones aquí, en Hegoalde:

Cuando la policía detuvo a quienes ahora hace un año en Luhuso estaban desactivando armas de ETA, se pusieron de su lado. Y le dijeron al estado francés que no era de recibo que gente de bien se arriesgase por hacer aquellas cosas que debía hacer el estado.

Cuando llegó el 8 de abril, volvieron a dar amparo a la gente que se jugó el tipo por completar el desarme, asumiendo la responsabilidad política y técnica de algo que jamás la sociedad civil debería haber tenido que asumir.

Y cuando ha llegado la hora de los presos y presas, se han puesto al frente del clamor popular. No porque se consideren el frente de nada, sino porque entienden que su función es precisamente dar cauce al clamor de la gente. Porque entienden su liderazgo político conectado estrechamente con las aspiraciones éticas y políticas de una sociedad que se autoorganiza.

Abro el Berria del domingo y leo la entrevista a Mixel Berhokoirigoin, artesano de la paz, y, en mi opinión, el más grande dirigente abertzale de todos los tiempos. No sobra ninguna de sus palabras. Y avisa:

no aceptaremos que dentro de cuatro meses las cosas sigan igual. Nos moveremos antes y cambiará nuestro tono”.

Yo le creo. Porque lo he visto.

Porque tienen fe y actúan, y haciéndolo mueven montañas. Zorionak, Artisauak!

 

P.D. Abro el Noticias de Gipuzkoa del domingo y leo la entrevista a Jonan Fernández. Se refiere a Paris diciendo que no basta con manifas, que hay que hacer más cosas… y pasa a detallar lo que ETA y los presos y presas deberían hacer o haber hecho.

Hay dos cosas que no dice:

  1. Que lo de Paris es mucho más que una manifa, que es un trabajo y una pedagogía de seis años, que incorpora hoy a todo el arco político y sindical de Iparralde, a excepción del Frente Nacional.
  2. Que la sociedad, las personas, los presos y las presas tienen derecho a equivocarse… pero lo estados no tienen derecho a no aplicar la ley y los principios constitucionales, o dicho de otra manera: que los derechos fundamentales no pueden estar concidionados a que las personas hagan una cosa u otra, por muy exigible que esas cosas resulten políticamente.

Jonan sabe ambas cosas. Ez da gaur goizekoa. Y las he echado en falta.

Ah! Y no ha faltado a la cita del día después, a contar lo suyo. Como hizo el 9 de abril…

Triste.

 

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La fórmula Azpiazu

Yo estaba con Azpiazu. Ya lo recordarán. Allá por mayo, al consejero de Hacienda se le fue un poco la pinza y dijo que había que subir el impuesto de sociedades, que en Euskadi los beneficios de las empresas se gravan poco, y que hay que ser solidarios.

“¿Subir impuestos a las empresas? ¡Lo que nos faltaba!”

Y entonces, como explicara Carlos, “contra este espectro se conjuraron en santa jauría todas las potencias de la vieja” Vasconia: Olano y Rementería, Garcinuño y Larrañaga, los populares vascos y el Vocento local.

Uno por uno fueron pasando todos los jeltzales por el aro en llamas de Confebask. No ha habido sarao patronal en que Urkullu y Tapia –de cuerpo omnipresente– no hayan sido interpelados por la fiscalidad: “¡Nada de subir, todo lo contrario, hay que bajar el impuesto de sociedades!”. Al principio, algunos jeltzales aguantaban el tirón y desviaban balones: “trabajaos el PSE, que es quien no quiere bajarlos”… Y en esas estábamos, pensando que bajar lo acabarían bajando, pero un poco menos de lo que querían.

Y entonces viene la aritmética. Hay que aprobar los presupuestos del Gobierno Vasco. Y dicen Unidos-Podemos y EH-Bildu que con ellos no cuenten, que piensan igual que la mayoría sindical y muchas organizaciones sociales, que los presupuestos son pero que muy de derechas.

La ocasión que ni pintada: hace falta el PP para aprobar los presupuestos. El PP dice que está por la labor, pero siempre y cuando se haga lo que el PNV quería hacer desde el principio: bajar el impuesto de sociedades. El PSE cede por eso de la responsabilidad y… ¡tatachán! Ahí tienen ustedes: la reforma de Confebask pactada y los presupuestos aprobados.

No se olviden de esta fórmula: 135+35=PNV+155. Es la fórmula Azpiazu.

Se lo explico:

  • 135 es aquella reforma express del artículo ídem de la Constitución. De aquel polvo vino el lodo de la Ley de Estabilidad Presupuestaria y luego el lodazal, la llamada Regla de  Gasto aprobada gracias al voto del PNV en Madrid. Por esa regla no se puede gastar más ni aunque recaudes más. Es decir, que gobierne quien gobierne, la política es de derechas. “Y si no vas a gastar más… ¿pa´qué vas a recaudar más?”.
  • 35 es el Ibex, las empresas españolas más grandes que cotizan en bolsa. Las que se embolsan a espuertas, entre otras cosas, los fastos del TAV y el coste de la luz. Las que ya pagaban una miseria por el impuesto de sociedades.
  • Los del 155, ya saben quienes son: C´s (ese Aznar naranjito), el PP (de toda la vida) y el PSOE (con el carburador rectificado tras el yuyu temporal de Sánchez).
  • Y al PNV ya lo conocen.

¿Que no lo entienden? Les vuelvo a explicar la fórmula de marras:

  • 135+35 son la política real, los que mandan: el gran capital y la Constitución.
  • PNV+155: son las siglas de conveniencia.

Pero la culpa la tiene ETA… digo… ELA, que tiene secuestrada a la izquierda. ¡Vaya lío tengo!

¡Que vuelva Azpiazu! ¡Que me lo explique!

La coherencia de Urkullu

Nadie puede negar la coherencia del lehendakari Urkullu en relación con los debates de autogobierno.

En la campaña previa a las elecciones que le llevaron a su investidura puso en circulación dos ideas que ha repetido machaconamente hasta la actualidad. La primera dice que una eventual modificación del estatus político vasco debe hacerse de manera “transversal”, que es su manera de decir que al menos uno de los dos “grandes” españoles (PSOE o PP; Podemos no existía ni existe a este respecto) deben estar en el acuerdo. La segunda idea es que para modificar ese estatus, hay que seguir un procedimiento: diálogo, negociación, acuerdo y ratificación. Es decir, que el “pueblo” soberano, sólo debe aparecer al final del proceso, para ratificar un acuerdo que debe fabricarse previamente entre élites políticas.

A nadie se le oculta lo que ambas ideas suponen en el debate político vasco. Defender esa “transversalidad” supone aceptar que nuestro eventual estatus no tendrá, de ninguna manera, algo parecido al derecho a decidir, ni a buen seguro cuestiones “menos” trascedentales para la España uniforme (legislación laboral y social, seguridad social o alguna forma de confederación con Navarra). Si uno mira a Cataluña, y sobre todo a España, no hay lugar a dudas. En cualquier caso, no deja de ser sorprendente que, antes de comenzar a hablar de autogobierno, se regale a los grandes partidos españoles (el pacto de estado) el derecho de veto. Bárbara concesión.

Por otro lado, la idea de que el pueblo sólo pueda participar al final de la negociación de élites, ha conocido posteriores desarrollos. Así, el propio lehendakari ha señalado cosas tales como que “me alarma que movimientos sociales sin responsabilidades condicionen Cataluña” o que “movimientos sociales sin responsabilidad política condicionan a los partidos que tenemos que rendir cuentas a la sociedad. Es delicado confundir democracia representativa con participativa“. La hipótesis de un movimiento o una sociedad civil que acaba presionando en el ámbito institucional a los partidos para que vayan en la dirección que en principio quizá no querían, parece producirle urticaria a nuestro mandatario.

A partir de ahí, de todos y todas es conocido el discurso del lehendakari defendiendo la bilateralidad. Sería posible, a su entender y en las actuales condiciones, plantear un acuerdo de tú a tú entre la CAPV y el estado para revisar nuestro autogobierno. Lo que ha sucedido durante todos estos años no le provoca ningún desaliento. Ni el portazo al llamado Plan Ibarretxe, ni la sucesión de los acontecimientos en Cataluña desde el “cepillado” del estatut. No es extraño que la posición del lehendakari haga las delicias de toda la prensa y la canallesca española y españolizante, y muy en especial la del Grupo Vocento, cuyos buques insignias en la CAPV, El Correo y el Diario Vasco, hegemonizan la venta de prensa escrita y condicionan, en no poca medida, la agenda informativa de los propios medios de comunicación públicos.

Hace escasos días, preguntado por las labores de la comisión de autogobierno del Parlamento vasco, el lehendakari adelantó sus intenciones. En caso de que no haya un acuerdo para la revisión del estatus político vasco entre los partidos con representación en el parlamento, el propio lehendakari redactará unas bases y principios allá por 2018 o 19 para la revisión de ese estatus. Bases y principios que, como aclaró, en ningún caso será un articulado de nuevo estatuto.

El lehendakari se da tiempo, muy probablemente, para que no haya una propuesta de estatuto en esta legislatura. Es lo que se viene haciendo desde hace más de 10 años, tras el llamado Plan Ibarretxe. Alargar las legislaturas, difuminar el conflicto político y adormecer la conciencia de la ciudadanía sobre lo que verdaderamente está sucediendo con nuestro autogobierno. Cabe recordar que el propio portavoz del Gobierno vasco ha denunciado que para el estado el estatuto es una pura norma descentralizadora.

No sé qué va a pasar en relación con nuestro autogobierno. Me imagino esas bases y principios. Incorporarán, como corresponde al purismo abertzale, la reivindicación del derecho a decidir. Entonces el PSE y el PP se enfadarán, y quizá el PSE hasta abandone el Gobierno vasco de coalición, unos pocos meses antes de las elecciones autonómicas. Y entonces ya estará servida la confrontación electoral, entre los radicales nacionalistas y el cosmopolitismo socialista. Más madera, para terminar otra vez, en la siguiente legislatura, con el tripartito real que domina la política vasca desde hace décadas, la entente PNV-PSE-PP que decide sobre las “cosas de comer”, como son la fiscalidad y el grueso de las políticas públicas. Para la carnaza y la contienda quedan “asuntillos menores” como lo que dice Idoia Mendia sobre la imposición del euskera en la administración pública. Temas sin importancia.

Pero los renglones de la política no son rectos. La vida social, afortunadamente está llena de incertidumbres. Y he aquí un estado español determinado a que en Cataluña no haya una vía democrática para el autogobierno, y un pueblo, el catalán, que ha entendido que, siendo eso así, igual hay que independizarse para abrir vía a una nueva democracia.

Este no es para nada, el debate que Urkullu quiere. No es que al lehendakari no le ponga el autogobierno de Cataluña, que me imagino que sí. Lo que ocurre es, por una parte, que los intereses que defiende son objetivamente similares a los de las élites españolas. Lo que ocurre es que es un hombre de orden, que no va a permitir que la sociedad marque el paso y el horizonte de esas élites. Lo que ocurre es que para garantizar ese “orden” hace falta un estado que (como el Reino Unido) esté a la altura de esa bilateralidad que el lehendakari reclama. No existe ni el estado ni el rey de España que pueda dar ninguna salida ni a Cataluña ni a Euskal Herria en términos de bilateralidad. Esto es lo que el lehendakari no quiere concluir, porque eso le obligaría a cambiar de estrategia, de alianzas y de horizonte, tanto a su gobierno como a su partido. El gobierno que mutila su autonomía fiscal pactando el techo de gasto y que recibe el apoyo del PP para sus presupuestos; el partido, el PNV, que sostiene los presupuestos del Rajoy en el estado,

Por eso me entristecen las declaraciones de esta mañana del propio lehendakari, diciendo que en Cataluña, siendo sinceros, no se dan las condiciones para una consulta con garantías. Podía haber hablado de la política represiva del estado, de los alcaldes amenazados, de la sindicatura electoral ya en la diana, de las conferencias y debates públicos que se prohíben, de las amenazas de muerte que, como saben, están recibiendo políticos y políticas catalanas. No. Ha hablado de las deficiencias catalanas de procès y de quienes lo impulsan, como si estuviese en sus manos mejorar el nivel de no sabemos qué garantías. Podía haber hablado de eso, y hasta podía haber callado. Pero no la hecho, y seguirá copando los titulares laudatorios de la canallesca española… pero no sabemos para qué.

Y en el fondo, una obsesión: desconfiar de todo aquello que huele a dinámica cívica y de la sociedad civil. Exactamente igual que le pasó el 8 de abril.

De falta de coherencia está claro que a Urkullu no se le puede acusar. Eso sí, en relación con el autogobierno, el nuestro y el catalán, un auténtico fraude el suyo, una auténtica impostura.

 

Yo estoy con Azpiazu

¡Vaya semanita!

El lunes Unai Rementeria, diputado general de Bizkaia, se planta en la prestigiosa London School of Economics para seducir a las empresas británicas con las ventajas fiscales que su territorio ofrece. Frente al Brexit Bizkaigetin pero subvencionado.

El martes, envidiosilla, la patronal vizcana Cebek sale para pedir lo obvio al señor Rementeria: que suprima el impuesto de Patrimonio y baje el de Sociedades… porque si no, a las empresas del señorío les puede dar por el Bizkexit.

El miércoles, el consejero de Hacienda del Gobierno vasco, Pedro Azpiazu, durante una conferencia organizada por Adype –la Asociación de Directivos y Profesionales de Euskadi– dice que los tipos de Sociedades ya están “bastante bajos” en Euskadi en comparación con los de Alemania, Reino Unido o Francia. “En el Estado, en 2016 la recaudación de Sociedades en el conjunto de la recaudación significa en torno al 12%, y en Euskadi es en torno al 7%. Eso es una prueba de algodón”. Es una forma de decirlo, lo del algodón: en el resto del mundo a eso se le llama paraíso fiscal.

Pero Azpiazu se planta el mismo día en la Asamblea de Cebek y dice algo más: dice Azpiazu que las Haciendas forales están abordando una reforma fiscal de fondo. Vaya por Dios. Las Haciendas, se supone, lo están haciendo sin contar con el Gobierno vasco.

No es la primera vez, ni supongo que será la última, que la música fiscal de Azpiazu, desentona bastante respecto a la coralidad armónica de los Diputados generales. Y no es la primera vez que los Diputados generales, hacen de la capa fiscal un sayo frente al Gobierno vasco y la propia Lehendakaritza. Me consta.

Que una Comunidad autónoma como la vasca, con menos de 3 millones de habitantes, tenga cuatro gobiernos es algo harto cuando menos extraño. Que la fiscalidad esté en mano de gobiernos provinciales es una dejación del Gobierno autónomo importante. Y que al margen del gobierno de la CAPV y sus criterios, haya unos Señores de la guerra foral y fiscal cuyo único objetivo es satisfacer las demandas de las empresas es algo que carece de sentido. Ya va siendo hora, señor Urkullu, de hacer gala de un poco de audacia, de embridar el sistema institucional vasco (la llamada LTH), de legislar (porque usted puede proponer eso al Parlamento) sobre materia fiscal, y de atender a los intereses de la mayoría social que es la que sostiene, y no las empresas, la recaudación fiscal y por tanto nuestros servicios públicos y estado del bienestar.

Yo, sin que sirva de precedente, estoy con Azpiazu. Lo que no sé es si el Lehendakari va a estar con su consejero, ni si el consejero, a finales de año, va estar consigo mismo.

Baionako manifestua

1

Hemen gaudenok erabaki genuen
armagabetzearen eguna “gure” eguna izango zela.

Erabaki bitxia izan zen; behar bada lotsagabea…
eta aukera bat zen ere ez ausartzea.

Baina, hala bada ere, guk esaten dugu
ez dela arinkeria bat izan,
are gutxiago inprobisatutako erabakia

Armagabetzearen eguna gure eguna da
hausnartu egin dugulako,
elkarrekin pentsatu eta neurtu dugulako.

Beste batzuk ere gogoeta egin dute
eta erabaki dute ez direla gaur gure artean izango.
Errespetuz hartzen ditugu; aintzat hartzen ditugu,
eta gure hitzak haiek entzun ditzaten ere badira.

 

2

Ez gara herri guztia; hori egia da,
baina inork ezin du ukatu Baionara
gure herriko alde guztietatik,
lurralde orotatik etorri garela, era guztietako jendea,
alde bateko eta besteko pentsakera duena

Eta hona iritsi garelarik, sentitzen dugu
aurrerantzean zailagoa izango dela, agian ezinezko,
herriari eta bere jendeari dei egitea bakea eraikitzeko ez bada

 

3

Hemen bildu garenok bat gatoz kontu batekin,
eta ez du azalpen handirik behar:
bakea ez da soilik bortizkeria eza…
Halaber, bat gatoz bortizkeria bada ez dagoela bakerik

Horregatik, armagabetzea beharrezkoa zen,
bakearen bidean ezinbesteko urratsa zelako

Armagabetzea jada gauzatu da
eta mugarri honek gure historiaren kapitulu bat ixten du
kapitulu honetan samina, heriotza eta agonia nagusi izan dira
eta hau atzean utzi nahi dugu… baina ez atzera begiratu gabe

 

4

Gure bihotza eta oroitzapena biktimengan jarrita daukagu
biktima guztiengan,
lehengoak eta oraingoak; ezagunak eta ezezagunak,
arma hauen eta arma ororen biktimak

Haiek, guztiak,
tragediaren zamapean zanpatuta bizi izan dira edo bizi dira,
eta ez da erraza izan gaurko egun honetara
etsipenean erori gabe iristea; denek ez dute lortu

Bakea ez denez soilik bortizkeria eza,
biktimak gogoan ditugula hitz ematen dugu etorkizunean
oroitzapena eta aitortza izango dutela,
egia eta justizia egin nahi dugula eta aldarri hau bota:
“ez da berriz gertatuko!”, “ez da berriz gertatuko!”

Hitz ematen dugu etorkizunean izango dela
lehenago ebatsi zitzaien bizikidetza eta adiskidetasuna
eta borroka berriak –zergatik ez? – bide onetik eramango ditugula,
gizalegezkoak eta zibilizatzaileak izango direla

Hitz ematen dugu ere haien memoria ez dugula baliatuko,
ez guretzat etekina lortzeko,
ezta besteren kalterako ere

 

5.

Gure oroitzapena ez dago soilik iraganera begira
oraina ere mingarria baita
esaterako presoena,
beren senide eta adiskideena

Gure ustez, inor ez da galtzaile
–aitzitik, guztiok irabazten dugu–
legea eta politika gaurko egoerara moldatzen badira,
urruntzea bukatzen bada
eta presoak Euskal Herrira ekartzen badituzte, beren ingurura;
gaixo daudenak eta zigorra bete dutenak
libre uzten badituzte

Etxeratzea lehenbailehen izatea nahi dugu

Hau ere beharrezkoa delako,
posible izan behar da

 

6.

Duela ia sei urte, Aieten,
esan zen bakeak zer eskatzen duen:
“ausardia, arriskuak hartzeko borondatea,
konpromiso sakonak, eskuzabaltasuna”

Beharrezkoa zelako posible egin dute:
Haientzat, artisauentzat,
besarkada bana; hau da gure aitortza

Artisau lana izan baita
lan honetan marka desberdina, inperfektua uztea
–goitik behera humanoa–,
lan egiten duten eskuen marka;
esku horiek lan egiten duten bitartean
amesten dute merezitako atsedena, bakearen promesa

Beren lehengaia erabiliaz egin dute,
herriarena eta jende batzurena,
behartuta baitzeuden
bizikidetzaren artea sortzera;
honen neurria denborak emango digu

 

7.

Aietekoa burutzeko garrantzizko zerbait falta da:
Frantziako eta Espainiako gobernuek onar dezaten
hitz egitea eta solaskide izatea
gauza batetaz jarduteko:
hainbeste urtetako biolentziek
utzi digutenaz
–eta zein egoeratan utzi gaituzten–
Hau ere posible izan behar da
behar-beharrezkoa baita

 

Bada jendartea; badira eragileak,
badira legitimatutako hautetsi eta erakundeak,
eta bada ere nazioarteko komunitate bat
prest dagoena bake justu eta iraunkorrera
hurbilduko gaituen elkarrizketa errazteko

 

Eskerrak guztioi.

Izan gaitezen guztiok, elkarrekin,
bakearen artisau

Manifiesto de Baiona

1

Quienes aquí estamos decidimos
que el día del desarme sería “nuestro” día.

Fue una decisión extraña, una osadía si se quiere…
Y pudimos no habernos atrevido.

Pero, aunque  sea así, decimos
que no ha sido una ocurrencia,
ni mucho menos algo improvisado

El del desarme es nuestro día
porque lo hemos meditado,
lo hemos compartido, lo hemos ponderado.

También otros y otras lo han hecho
y han decidido no estar hoy entre nosotros.
Los miramos con respeto, los reconocemos,
y dirigimos a ellos también nuestra palabra

 

2

No somos todo el pueblo, es verdad,
pero nadie puede ni podrá negar
que hemos venido a Baiona de todo el país,
de todas sus tierras, de todas sus gentes
y de sus más encontradas sensibilidades

Y llegados aquí sentimos que, en adelante,
será más difícil, quizá sea imposible,
seguir apelando al pueblo y a sus gentes para no construir la paz

 

3

Quienes estamos aquí compartimos algo sencillo de explicar:
que la paz no es tan sólo ausencia de violencia…
e igualmente compartimos que con violencia no hay paz

Por eso el desarme era importante,
porque era un paso imprescindible en el camino de la paz

El desarme ya se ha producido
y este hito cierra un capítulo de nuestra historia
lleno de dolor y de muerte y de agonía
que queremos dejar atrás… pero no sin mirar atrás

 

4

Nuestro corazón y nuestro recuerdo se vuelven de inmediato
hacia el rostro de las víctimas, hacia todas y cada una,
las pasadas y las presentes, las conocidas y las que no lo son,
las de estas armas y las de todas las armas

Sobre ellas, sobre todas ellas,
pesa una tragedia
y no nos ha sido fácil –no todos ni todas pudieron–
llegar hasta este día sin sucumbir a la desesperación

Porque la paz no es tan sólo ausencia de violencia
miramos a las víctimas y comprometemos un futuro
de recuerdo y reconocimiento,
queremos hacer verdad y justicia y decirles,
“¡no volverá a pasar!”, “¡no volverá a pasar!”

Nos convocamos a anticipar
el futuro de convivencia y concordia del que fueron privadas,
y a enderezar las sendas para la nuevas contiendas –sí, ¿por qué no?–
humanizantes y civilizadoras

Nos convocamos también a no pervertir su memoria
para el beneficio propio
o el perjuicio ajeno

 

5.

Nuestro recuerdo no solo mira al pasado
sino también a un presente doloroso
como el de las personas presas
y el de sus familias y allegados

Creemos que nadie pierde
–todas y todos ganamos–
si la ley y la política se vuelcan al presente,
si termina el alejamiento
y son traídos a Euskal Herria, a su entorno,
si se excarcela a los enfermos
y a quienes han cumplido su pena

Apostamos por que su vuelta a casa
se realice lo antes posible

Porque también es necesario
debe ser posible

 

6.

Hace casi seis años, en Aiete,
se dijo que la paz requiere
“valentía, voluntad de tomar riesgos,
compromisos profundos, generosidad”

Porque era necesario lo han hecho posible:
para ellos y ellas, artesanos, artesanas,
un abrazo que es reconocimiento

Porque ha sido artesanía
dejar en esta obra la marca desigual e imperfecta,
– humana, profundamente humana–
de las manos que trabajan y trabajando añoran
el descanso merecido, la paz que se promete

Lo han hecho de material propio,
el de este pueblo y algunas gentes,
condenadas a producir
el arte de vivir juntos
que el tiempo valorará en su medida

 

7.

De Aiete resta algo importante:
que los gobiernos de Francia y España
acepten hablar y ser hablados
para tratar de lo que nos han dejado
–y cómo nos han dejado–
tantos años de violencias

Debe ser también posible
porque es del todo necesario

Hay sociedad, hay agentes,
hay electos e instituciones legitimadas,
y hay comunidad internacional
dispuesta a facilitar el diálogo
que nos acerque a una paz justa y duradera

 

Gracias a todos y a todas.

Seamos, todos, todas, juntos,
artesanos de la paz

Valentín Bengoa, bidelagun

Valentin Bengoa Etxeberria nació en Aretxabaleta en 1923. Su padre era militante de ELA y tesorero de la unión local del sindicato. Padeció los rigores de la guerra siendo niño y le marcaron profundamente. Se incorporó de muy joven a la Compañía de Jesús. Realizo sus estudios en diferentes lugares como Durango, Javier, Loiola, Oña… Tras pasar varios años Latinoamérica (Nicaragua, Venezuela…) y en el norte de Africa fue destinado a Loiola en los años cincuenta. Allí se le encomendaron diferentes responsabilidades de apostolado, principalmente entre los jóvenes.

A menudo recordaba haber sido muy consciente, ya en esos años 50, de que un mundo se venía abajo. No sólo eclesialmente por efecto de la secularización, ni siquiera por la dictadura por sí sola considerada, sino también en cuanto a referencias ideológicas y culturales, además del cambio social y económico que se intuía. Trabajó enormemente por buscar y encontrar unas nuevas referencias en los años 60 de la mano de los debates ideológicos y políticos que tenían lugar en la clandestinidad. Eran contínuas sus salidas hasta Donostia e Iparralde para hacer con las revistas y libros que era imposible encontrar en Hegoalde en busca del alimento que necesitaba. En torno a Bengoa se fueron organizando grupos de jóvenes con los cuales compartió inquietud por lo social. Quizá su principal aportación como sindicalista haya sido precisamente esta: constituir un grupo que con el tiempo se haría de izquierda, sindicalista y abertzale. Este grupo, cuyo principal núcleo se sitúa en el Urola, es el que protagonizaría a partir del año 74, y ya bajo el liderazgo indiscutible de Alfonso Etxeberria, la conexión con la dirección histórica de ELA en el exilio, un encuentro que tendría su expresión orgánica y organizativa en el III Congreso de 1976.

Legalizado el sindicato a la salida del franquismo, Bengoa transmitió a la dirección del sindicato una decisión personal que siempre mantuvo: él nunca participaría en los órganos del sindicato, estaría al margen de las decisiones organizativas. Es por ello que a partir del año 76 su contribución toma un cariz más concreto: vinculado al departamento de publicaciones y de formación, la aportación del jesuita sería la de ayudar, desde su reconocida talla intelectual, a dar forma y a convertir en línea editorial la reflexión colectiva que fluye en una organización en rápido crecimiento como fue ELA en los años 80. Su aportación es fácil de indagar en los innumerables articulos de diversas publicaciones, a menudo con su propia firma, y también con seudónimos como el de Jauregi.

Durante los primeros 80 intensificaría el contacto con sus compañeros jesuitas latinoamericanos, especialmente los nicaragüenses (había sido profesor del ministro sandinista Fernando Cardenal) y los salvadoreños (como Jon Sobrino o el mártir Ellacuría). Admiró y reconoció especialmente al maestro jesuita Miguel Elizondo, quien le ayudó enormemente, según decía, a ir elaborando su propia síntesis entre fe cristiana y vida política. Aprovechaba no pocos periodos vacacionales para ir a centroamérica. El contacto con la teología de la liberación le transformó totalmente, así lo solía reconocer, como creyente, como sacerdote, y como militante sindical. La teología que nació con Gustavo Gutiérrez a principios de los 60 le ofrecía el marco y el instrumental necesario para integrar su profunda fe cristiana con el compromiso sociopolítico.

Con el cambio de siglo su presencia en la sede confederal en Bilbao fue declinando poco a poco. Pero su jubilación no supuso ni mucho menos una ruptura con la vida del sindicato. Valoraba los encuentros con los militantes y con los miembros de la dirección, y no dejó de solicitar información del sindicato hasta el final. Cada lunes, hasta esta misma semana, telefonoaba a Bilbao, en concreto a Joxangel Ulazia, del departamento de formación, para que le trasladase los principales hitos de la coyuntura social y política. Y hasta hace sólo unos días, recibía innumerables visitas en la propia enfermería de Loiola.

En 2013 Bengoa accedió, tras años de negativa, a que ELA le rindiese un merecido homanaje. El acto tendría lugar en el XIII Congreso celebrado en enero de ese año. El discurso que allí pronunció puede encontrarse en Youtube, y es una muestra palpable de la personalidad singular de este jesuita atxabaltarra, sindicalista de raza. El Palacio Euskalduna se vino abajo cuando el anciano de 90 años gritó, entre otras cosas, “¡Vivan los piquetes!”, animando a los huelguistas presentes. Las delegaciones internacionales invitadas al Congreso no podían dar crédito del discurso sindical del viejo jesuita que hizo las delicias de los sindicalistas más jóvenes del Congreso.

En aquel discurso, con todo, cometió un pequeño error. Aseguró que, a pesar del homenaje, no tenía ninguna intención de morir, y estaría presente en el siguiente Congreso, el que ELA celebrará a mediados de junio de 2017. Lamentablemente no será posible. Nos ha dejado hoy, 25 de febrero. Su recuerdo, con todo, pervivirá entre la militancia de ELA.

En aquel homenaje le entregaron una vara y le concedieron un título que él agradecidió y compartió: Bidelagun, compañero de camino. Esa es la manera en que se entendió a sí mismo. Es la manera en que cientos de militantes de ELA han hecho camino con él: en manifestaciones, asambleas, cursos, conferencias.

Descanse en paz. Ez Adiorik!