El 14 de marzo nos vamos a movilizar por los que han sido expulsados al desempleo y la marginación

Transcripción de mi intervención en Errenteria, 
el pasado viernes 13 de febrero

Un saludo a todos y todas!

Durante toda esta semana, y especialmente en el día de hoy, miles de delegados y delegadas de ELA se han reunido y se reúnen en todas las comarcas del país para adoptar un pequeño compromiso:

el 14 de marzo nos vamos a movilizar por los que han sido expulsados de nuestro lado.

De eso es de lo que os quiero hablar hoy. Es muy importante.

Pero antes tengo que trasladaros un agradecimiento. Eso es también muy importante.

Durante estos meses, en muchísimas empresas, hemos abordado el proceso de elecciones sindicales, la renovación de comités y delegados de personal. Algunas lo tenéis que hacer próximamente.

Yo os quiero dar las gracias, en nombre del comité nacional, por seguir poniendo rostro a nuestra organización. Digo rostro, aunque en muchos casos debería decir mejillas, en los tiempos que corren. Os quiero dar las gracias por renovar vuestro compromiso con vuestros compañeros y compañeras. Un compromiso poco conocido, menos agradecido las más de las veces, y desde luego muy poco reconocido.

No hay nada más grande que dar la cara por nuestros compañeros y compañeras. Y aunque no nos lo digan, lo cierto es que esos compañeros, lo reconocen. Y nos lo demuestran, a su manera, haciendo que alcancemos más de un 40%, en un “mercado” amplio de decenas y decenas de siglas sindicales. Os han elegido a vosotros y vosotras porque se fían de vosotros y vosotras, porque les dais confianza, aunque no os lo digan, o sólo os digan “qué hay de lo mío?”. A su manera saben que lo “suyo” depende de vuestro sostén y del sindicato.

Y todo eso tiene mucho mérito. Todo eso es, además, el punto de partida de toda la lucha sindical. Porque sin delegados y delegadas de ELA, el sindicato no es nada. Tampoco es nada sólo con delegados, pero sin delegados, nada es posible.

Muchas gracias a todos y todas. Y mucho ánimo para la tarea que os habéis puesto para los próximos cuatro años. Nos tenemos que apoyar mucho. Conocer y reconocer.

UN EPISODIO AL QUE DAR IMPORTANCIA

Quiero empezar con un episodio al que tenemos que dar importancia.

Confebask está enfadada. En el mes de marzo, hace ahora un año, dijo que ELA tenía que bajar al 35% para que cambiara de estrategia. Pues bien no hemos bajado, hemos subido un poco respecto a marzo. Pero habría sido igual: no íbamos a cambiar de estrategia por cinco míseros puntos.

Confebask ahora, en diciembre, ha pedido nuestra ilegalización. Este episodio pidiendo la ilegalización de ELA, nos da mucha luz. Quiero detenerme un poco en este asunto.

Algunos han calificado “enorme torpeza” de la patronal. Pero con el asunto de la torpeza difícilmente podemos llegar al fondo del problema.

Nosotros, si me permitís, tenemos un problema con el “tanteador”. Muchos de los nuestros engrosan desde hace tiempo las colas del paro, y en las empresas reina el miedo. Y esto nos está nublando un poco la vista para valorar incluso algunos de los logros que sí estamos alcanzando.

La patronal valora en mayor medida nuestros logros que nosotros y nosotras mismas, ofuscados como estamos por una acumulación insoportable de derrotas. Por eso, creo sinceramente que la patronal no ha hecho esas alegaciones porque “se le ha ido la pinza”, sino porque le estamos creando problemas objetivos y considera que las instituciones políticas y el legislador deben ayudarle a solventarlos.

JUDICIALIZACION. Confebask ha asistido a una judicialización amplia de muchos conflictos, EREs, cierres y convenios colectivos. Hasta la fecha, en no pocas ocasiones, los tribunales han dado la razón a los sindicatos que los hemos promovido. No significa que eso vaya a seguir siendo así en el futuro… no lo será a buen seguro. La reforma laboral de 2012 se hizo precisamente para limitar al máximo la impronta del poder judicial en la suerte de la conflictividad laboral. Pero es evidente que no todo va al ritmo y a la manera que a la patronal le gustaría. En su haber no sólo están estrepitosas derrotas judiciales, también inútiles alargamiento de conflictos de lo que han salido derrotados.

HUELGAS. Nuestra caja de resistencia marca la diferencia. El grueso de la conflictividad laboral del estado se concentra en el País Vasco. Para nosotros son siempre pocas, nos quedamos con las derrotas, y miramos más que nada a las empresas donde no aún no tenemos capacidad de confrontación… La patronal ve Euskal Herria, por su parte, como una auténtica isla donde permanece la referencia de un sindicalismo combativo como alternativa al modelo de moderación-concertación. Un sindicalismo capaz de conflicto, y dispuesto a sostenerlo económicamente. El stablishment, como dice nuestra secretaria general adjunta, ha pasado a limpio las consecuencias sociales y empresariales de enfrentarse a un sindicato mayoritario que es independientemente tanto económica como políticamente, y no le gusta nada de nada.

CONVENIOS DE EMPRESA. La reforma de le negociación colectiva, como dijo un representante de la patronal española, se hizo desde el convencimiento de que los sindicatos no lograrían adaptarse a la empresa, y no lograrían por tanto, impedir la inaplicación de los convenios sectoriales en los centros de trabajo. Si miramos a lo que está pasando, eso es cierto en gran medida. Sin embargo, desde 2012, ELA ha firmado más de 300 convenios colectivos, casi todos ellos de empresa. Para nosotros, es un número muy humilde, porque afecta a una pequeña parte de la clase trabajadora vasca. Y nos abruma asomarnos a la tarea ingente que tenemos por delante.

Pero Confebask no ve la cosa de la misma manera. Ni mucho menos. La patronal vasca es consciente, por una parte, de que hay un sindicalismo, el nuestro, que ha decidido contradecir la profecía de la propia patronal, y ha aceptado el reto de ir a la empresa, porque no hay alternativa. Y observa, con mayor preocupación aún, que en esos pocos cientos de convenios, estamos introduciendo lo que hemos llamado “claúsulas antirreforma”, es decir, artículos que impiden precisamente la aplicación de los elementos más graves de la reforma laboral (ultraactividad, inaplicaciones, etc.). Las “claúsulas antirreforma” son ya el label de ELA a una negociación colectiva digna de tal nombre.

Eso significa que el problema para la patronal, no es, en sí, su derrota en lo que hoy por hoy es sólo un puñado de empresas. El problema es que el sindicalismo de ELA está demostrando en la práctica que otro sindicalismo, otra negociación, otras relaciones laborales son posibles, y ello en medio de una crisis social y económica sin precedentes. La patronal saca cuentas, y teme a esta referencia no fundamentalmente en el presente, sino sobre todo cuando imagina una eventual coyuntura de recuperación del empleo en la que la amenaza del paro no tenga el efecto disciplinador que está teniendo en estos momentos.

FINANCIACIÓN. ELA no ha dejado de criticar durante estos años la manera en que el gobierno vasco, el sindicalismo español y Confebask, ha venido acordando (en materia de formación, empleo, salud laboral…) todo lo necesario para que el sistema vasco de relaciones laborales se constituya en un subsistema del marco español, con sus mismos códigos de conducta y financiación. Eso es así… pero eso no es como ellos lo ven. Si nos comparamos con el resto de comunidades autónomas del estado resulta igual de cierto que la negativa del sindicalismo abertzale a esta concertación social tramposa ha impedido en la CAPV que se articulen flujos de centenares de millones de euros a gestionar por los sindicatos y la patronal. Hace escasas dos semanas, mediante una ley foral, el parlamento de Navarra ha puesto en manos de la patronal y los sindicatos del régimen la friolera de 500 millones de euros para lo que han llamado el Consejo del Diálogo Social. Confebask, por su parte, ha tenido que cambiar de sede y despedir a un buen puñado de empleados, por problemas financieros. Algún periódico del régimen ha sugerido que parte del problema con la exsecretaria general tenía que ver también con esto. Quiero decir que también en este capítulo, nuestro tanteador sólo ve derrota donde el sindicalismo español y la patronal ven los millones y millones de euros que se les escapan de las manos por el “capricho” del sindicato mayoritario.

EL PRESTIGIO. En este contexto de destrucción de empleo, de demolición del derecho del trabajo y de degeneración de las relaciones laborales, los sindicalistas tendemos a subrayar la voracidad empresarial, su obsesión por los beneficios. Pero es preciso recordar que para el empresariado, como clase, como casta, tan importante como los beneficios, resulta su prestigio, la consideración social de que goza, la percepción que en el espacio de la opinión pública tenga su desempeño en términos de valores morales. No hay más que asomarse al blog del presidente de Confebask para observar de qué manera aparece, desde hace años, muy preocupado por la imagen de desprestigio que el empresariado tiene en nuestro país. A ese desprestigio ha contribuido, en su opinión, y de manera sobresaliente, el sindicalismo de ELA.

La patronal tiene razón en esto. A corto plazo cualquier pirata consigue beneficios, pero a largo, como decía Marx, debe darse una congruencia entre la estructura económica y la ideología. Difícilmente el sistema político y el espacio de la opinión pública podrán en el largo lazo bendecir a una clase patronal cuyo desempeño esté cuestionado por las mayorías sociales. Tanto el gobierno como las patronales vascas han trabajado mucho para que durante estos años de crisis se asocien con la tarea empresarial valores preactivos como el emprendimiento, la iniciativa, el riesgo, la creación de empleo… Pero esas campañas estén lejos de ser otra cosa que eso, campañas.

TRAICIÓN. Hace un par de años, la entonces secretaria general de Confebask, Nuria López de Guereñu, hizo unas declaraciones contra ELA, diciendo que nuestro sindicato no asumía el papel de moderación que corresponde a los sindicatos mayoritarios. Esa denuncia no es una frase más, sino que expresa a la perfección la manera en que tanto la patronal como este gobierno entienden el sindicalismo. En su concepción, el sindicato debería otorgar naturalidad a una relación laboral crecientemente precaria y convirtiéndose en gestores del descontento para la consecución de la paz social.

Patronal y gobierno son conscientes de que cuanto el sindicato mayoritario ha decidido no jugar, conscientemente, ese papel, no sólo se pone en crisis la estabilidad y la continuidad de las políticas (al menos de algunas) que ambos lideran, sino que se cuestiona su propia legitimidad, en cuanto opuestas al sentir popular mayoritario.

PORQUE ESTAMOS HACIENDO ESTO, EN PLENA CRISIS,
SIGUEN A LA OFENSIVA

Son conscientes de lo que estamos logrando y por eso, siguen en la ofensiva, a pesar de que van ganando por goleada

Por si fuera poco, los nuevos gurús de la empresa, como Saratxaga y otros, también lo tienen muy claro: empresa a la que van, lo primero que proponen es que desaparezcan los comités. La cuestión es que entre el empresario y el trabajador individual no haya ninguna instancia colectiva para la conformación de opinión y de acción.

Es la misma propuesta que ha hecho Adegi recientemente. Hay que eliminar las instancias colectivas entre trabajador y empresario. O al menos hay que conseguir que esa instancia sea ineficaz.

Es la misma propuesta que nos hizo hace unos meses el Gobierno Vasco. Hay que negociar flexibilidad en las empresas. Y si no lo hacemos nos quitarán las subvenciones.

Y es lo que propone Confebask. Con más descaro: hay que ilegalizar a ELA y a LAB. ¿Y por qué hay que ilegalizarlos? Porque mucha de la actividad que desarrollan excede el ámbito de la empresa. Porque hablan de fiscalidad, del tren de alta velocidad o de los servicios sociales. Y además se niegan a incorporarse al diálogo social y cuestionan la representación patronal.

El sindicato está para firmar lo que le pongan. Y no está para juzgar las políticas que se hacen.

LA CRISIS ESTÁ PARA QUEDARSE

Estamos en un año muy electoral. Andalucía, municipales, forales, Cataluña y finalmente Generales. El simplismo, la estupidez, el cinismo, van a campar a sus anchas durante los próximos meses.

Los partidos que gobiernan, PP y PNV, están poniendo su acento en los datos de crecimiento económico. Cualquier indicador sirve para trasladar la idea de que las cosas van a cambiar.

Pero nosotros no estamos para dar buenas noticias. Desde el mundo del trabajo nuestro diagnóstico es totalmente distinto.

No se trata sólo de que hay un montón de personas en paro. Eso es lo más duro, pero no se trata de eso solo. Se trata de que se ha hecho una gestión de la crisis que nos empobrece a todos: la caída salarial es enorme, los nuevos contratos son precarios y a tiempo parcial, y se está generalizando el fenómeno del outsourcing, la externalización de servicios. Y esta caída salarial agrava las dificultades para salir de la crisis.

La pérdida de empleo industrial ahora está siendo enorme, pero en parte es un fenómeno de externalización de servicios. Empleos que eran industriales pasan a empresas de servicios externalizadas, con condiciones mucho peores. En los hoteles, sólo los de la recepción van a ser trabajadores del hotel, y el resto de oficios se externalizan (limpieza, bar, lavandería…).

El discurso dominante, y sus medios, pretenden trasladarnos la idea de que la crisis es un bache respecto de la normalidad. Y que la normalidad volverá. Nosotros sabemos que esto no va a ser así. Que la nueva normalidad, sea lo que sea lo que esa palabra quiere decir, la nueva normalidad, va a ser mucho más desfavorable para las clases populares que la anterior normalidad.

HONESTIDAD PARA TOMAR CONCIENCIA DEL RETO

He hablado de nuestros logros, que no son poca cosa en el contexto actual. Pero estamos aquí porque somos sindicalistas, y tenemos que ser honestos con nosotros mismos.

Yo quiero formular el principal reto que tenemos en toda su crudeza

la existencia de este sindicato no está garantizada; o mejor dicho, no está garantizado que esta crisis no se cargue el sindicato que queremos ser.

Cuando digo que la existencia de ELA no está garantizada, no me refiero a la supervivencia de la sigla. Se puede mantener un muerto sindical vivo durante décadas. Conozco algo el sindicalismo europeo, y el español. En el sindicalismo hay muertos vivientes. Permanecen las siglas pero hace tiempo que perdieron su virtualidad para transformar las realidad, incluso para denunciarla.

Yo no estoy hablando de esto. Hablo de la existencia del sindicato combativo, transformador y eficaz que queremos ser. Esto no está garantizado.

La persistencia del sindicato combativo, transformador, eficaz que queremos seguir siendo, esa existencia no está garantizada.

Nuestros logros, siendo enormes en estas circunstancias, son bien pequeños si miramos a la avería social.

Somos más fuertes, estamos mejor organizados, el sindicato tiene más medios… Pero nuestra correlación de fuerzas es menor.

Aquí y allí crecemos en afiliación, pero nuestra capacidad de irradiación en la empresa, de crear opinión, y de crear un nosotros, esa capacidad no necesariamente es mayor.

Por eso, tenemos que duplicar nuestros esfuerzos organizativos, en cada centro de trabajo. Más personas, más comprometidas, con un trabajo más planificado, con una mayor coordinación con el sindicato. Tenemos que dar mucha importancia al instrumento organizativo que somos, fortalecerlo, porque la situación es y va a ser muy complicada. Y la ofensiva es enorme.

UNA NUEVA ESTRUCTURA DE OPORTUNIDAD,
EN MEDIO TAMBIÉN DE LA DERROTA

He empezado diciendo que nos hemos reunido para adoptar un pequeño compromiso: el 14 de marzo nos vamos a movilizar por los que han sido expulsados de nuestro lado.

Tenemos una vocación social que va más allá de la empresa. Queremos ser eficaces también políticamente, en el sentido de empujar y conseguir que las instituciones hagan lo que conviene a la clase trabajadora.

Hemos tenido algunas victorias: como el desarrollo de la ILP, con la recogida de firmas y su admisión a trámite. Mejor aún en Nafarroa. Algunas cosas también como las condiciones de trabajo en la constru…

Pero el balance no puede ser positivo.

Las políticas de austeridad campan a sus anchas. Persisten los recortes en todos los servicios públicos y en las prestaciones sociales

Aumentan la pobreza y las desigualdades

Estamos enganchados también nosotros a la perversion de la deuda.

Hemos asistido al proceso de privatización de las cajas.

Llevamos 7 años de crisis. Recordar lo que decíamos en la primera huelga general de esta crisis, en mayo de 2009. “Si no cambian las políticas vendrán los recortes”. Es exactamente lo que ha pasado desde 2010, y la cosa está cada vez peor.

Por eso, decimos que el 14 de marzo nos vamos a movilizar por los que han sido expulsados de nuestro lado, y al decir eso yo creo que

en buena medida nos sentimos muy desanimados.

Hemos hecho 6 huelgas generales, un montón de movilizaciones, y aquí no cambia nada. Persisten las políticas.

Esto es así, en gran medida. Pero antes he dicho que tenemos que ser honestos con la realidad. Y la realidad, a día de hoy, apunta también a tres fenómenos novedosos que en gran medida representan el escenario por que tanto hemos luchado.

O dicho de otro modo: no puede ser que ahora, que en cierta manera se empiezan a ver las luces que necesitábamos ver, que hemos luchado por ver… no puede ser que ahora desfallezcamos. Ahora toca movilizarse, porque hay oportunidades nuevas que tenemos que fortalecer.

¿A qué me estoy refiriendo?

En primer lugar me refiero a Grecia. Ya sé que Grecia está lejos. Pero tenemos que dar mucho valor a lo que allí ha pasado o está pasando.

Por primera vez en la historia de Europa, un pueblo, el pueblo griego, ha mandatado a su gobierno que termine con las políticas de austeridad. Eso significa que por primera vez en la comisión europea se va a sentar un gobierno que rechaza la doctrina dominante.

Nadie sabe lo que va a pasar en Grecia. Yo no sé si el pueblo griego va a ganar. Sé que las amenazas son enormes: de Alemania, del BCE, del FMI… Pero también sabemos que allí hay una situación de emergencia humanitaria, que Grecia no puede pagar la deuda que le han imputado, y sabemos que para la UE también es un enorme problema expulsar a Grecia

Lo relevante es que otra política es posible y que en Grecia han empezado a hacer otras políticas. A mí no importante quién está en el gobierno. Lo que nos importa es lo que ha conseguido la lucha popular.

Un segundo cambio es el que está teniendo lugar en España.

Yo no voy a hacer apología de la nueva referencia política que se revela ganadora en las encuestas, porque eso no es lo relevante. Para mí lo relevante es lo siguiente. Hace sólo un año, cometiendo un enorme error en mi capacidad “predictiva”, yo decía, estaba seguro de ello, que viendo lo que era la historia de España, a la caída del bipartidismo, casi con toda seguridad, le iba sustituir un tiempo de auge de las opciones fascistas, de extrema derecha.

Hemos errado, y sobre todo hemos minusvalorado, lo que la movilización social, las mareas, las luchas por la sanidad pública, etc. han dado en el estado. Y hoy nos encontramos con algo similar a lo de Grecia. Lo que se fortalecen son las referencias de izquierda, las que rechazan la doctrina de la austeridad, para pasmo de la derecha y sobre todo de la socialdemocracia que durante décadas ha compartido el dogma neoliberal.

Esto es nuevo, y es el escenario por el que hemos luchado. Hemos vivido con mucha soledad nuestro proceso de 6 huelgas generales, con  un sindicalismo español que ha estado a otra cosa, por decirlo de una forma fina. Pues bien la protesta ha cuajado de otra manera.

Que nadie interprete esto como un apoyo de ELA a una opción partidaria. No. Lo que decimos es que en el estado, los que defienden la austeridad ya no gozan de la hegemonía de que gozaban hace sólo un año.

Y un tercer escenario, este negativo, pero que puede ejercer como elemento de oportunidad. Me refiero a la corrupción que lo empapa todo.

El caso  Bárcenas, el de los EREs, las tarjetas black, de la formación en Andalucía y los nuestros de Kutxabank, el de los créditos swaps y otros… No soy capaz de hacer una lista de todo lo que está saliendo.  Ahora la lista Falciani.

Lo de menos es el dinero que se ha evadido. Lo de menos, incluso, son los sobres y sobresueldos de los cargos políticos. Lo que ahí aparece, sobre todo, es que la empresa privada tiene comprada a la clase política que defiende la austeridad para la gente normal. La tiene comprada, porque esa clase política controla los concursos y contratos, controla la puerta giratoria, controla las subvenciones, y sobre todo controla y hace la ley para beneficio de los que les financian.

La política ha sido cooptada por los intereses económicos privados. Eso es lo relevante de la corrupción: que se han cargado todos los elementos de control, transparencia, que tienen que funcionar en una democracia. Lo relevante es que esta gestión de la crisis, para ser tan injusta, se ha tenido que cargar la democracia. Pero lo más relevante es que la gente normal, está tomando nota.

Por eso este momento es tan importante. Se están dando rupturas por las que hemos luchado todos estos años. Y necesitamos mantener e incrementar la movilización para que los cambios, si vienen, vayan en la dirección que interesa al mundo del trabajo, y en especial a los que han sido expulsados del mundo del trabajo.

SEÑALAMOS LAS OPORTUNIDADES,
PERO NO SOMOS ILUSOS

No quiero parecer iluso. Sólo quiero subrayar las oportunidades. Es fundamental. Pero los enemigos están ahí. Voy a citar tres. Son tres fenómenos muy peligrosos, y muy poderosos. Y hay muchos interesados en que triunfen.

Los cito también, porque los tres fenómenos requieren de nuestra vigilancia y nuestra movilización.

El primero es el TTIP. Estoy seguro de que muchos ni siquiera habéis oído hablar de eso. No es extraño. El TTIP, es el acuerdo de libre comercio que están negociando Europa y Estados Unidos. No vais a oír hablar de él ni en la ETB, ni en el Diario Vasco, ni en TVE… Es un acuerdo que se está negociando en secreto, de espaldas a la ciudadanía, porque lo que se ventila es otro recorte de derecho para la ciudadanía.

Entre otras muchas cosas, el TTIP pretende establecer unos tribunales privados, fuera del sistema judicial, para determinar, cuándo las normativas nacionales son contrarias a los intereses de los inversores internacionales. Y podrá castigar a los estados cuyas normas sociales, laborales, medioambientales, perjudican a las empresas que nos “hacen el favor” de invertir aquí. Otra perversión del TTIP es que a diferencia del criterio que funciona en Europa, se podrán poner a la venta, productos cuya peligrosidad no ha sido analizado, de la manera que se hace en EEUU:  mientras no se demuestre que este producto, esta comida, o lo que sea, es peligrosa, se puede comerciar con ella.

Esto lo están negociando EEUU y la UE, a través de importantes bufetes, en secreto, de espaldas a la gente. Hay que movilizarse. Y hay que firmar esa hoja que estamos repartiendo, firmar contra este tratado que se está negociando.

El segundo peligro es la propia Unión Europea, dominada hoy por Alemania, la austeridad, y la Troika: el BCE, Comisión Europea y Fondo Monetario. No están lejos, están cerca. Aquí tienen un nombre y los conocemos: Rajoy, Urkullu, Barcina… Es la política presupuestaria, la fiscalidad, los recortes, el pago del a deuda… Tenemos que mantener la tensión.

En tercer lugar está el giro a la derecha.

A diferencia del Sur de Europa, en el centro y el norte, lo que se está fortaleciendo es la extrema derecha. Están ahí, en Hendaia.Y nosotros no podemos comprar el discurso que identifica a los extremos. La extrema derecha y la extrema izquierda no son fenómenos que se tocan. La extrema izquierda existente, la que se está fortaleciendo, es una referencia civilizadora… La extrema derecha es una opción xenófoba, excluyente, antidemocrática.

Pero eso está pasando aquí. La criminalización de los perceptores de ayudas sociales, las noticias permanente sobre los fraudes en las prestaciones, que son el chocolate del loro si lo comparamos con el fraude fiscal… Eso también está tomando cuerpo entre nosotros. En concreto el PP vasco está atizando a tope esta bandera. Tras la debacle del bipartidismo, quieren galvanizar a la opinión pública con este asunto.

Son unos canallas, son gente sin principios, todo les vale por un puñado de voto… pero sobre todo quieren trasladar a la ciudadanía que el problema es que este inmigrante vaya a Osakidetza, y no el enorme chantaje al que nos ha sometido la banca, las grandes empresas, y la propia clase política.

RECUPERAR LA AGENDA MOVILIZADORA

Tenemos que recuperar la agenda movilizadora.

No va a haber cambio sin movilización social. Tenemos que desperazarnos. Es cierto que son muchos años de movilización sin resultado aparente, pero no podemos desesperar.

Hemos definido otra fase de movilización social, en un año crítico y en un año electoral. Tenemos que trabajar mucho este año

Hemos venido trabajando con otras organizaciones sindicales y sociales por trasladar a un programa nuestras demandas, las demandas que benefician a la mayoría de la gente.

Es el programa que hoy se reparte, el programa social.

Ese programa tiene el valor de haber sido trabajado por esas organizaciones. Y tiene el valor de que en su introducción, todas esas organizaciones, de muy diferente pelo, están de acuerdo en que ninguna de las instituciones vascas, tampoco las diputaciones forales, están haciendo la política que conviene a las mayorías. Para nosotros esto no es nuevo, pero sí es nuevo que algunas organizaciones que están ahí lo digan. Y a eso le tenemos que dar mucho valor.

Junto al programa social vamos a trabajar  dos hitos movilizadores

Allá por octubre vamos a organizar el día de las Alternativas. Esta dinámica comenzó en Baiona de la mano del movimiento social Bizi. Va a ser un día no para reivindicar que otros cambien, sino para ver en directo, que nosotros podemos cambiar. Porque el cambio que queremos también necesita de nuestro cambio, no es sólo, ni mucho menos, un problema de las instituciones. En octubre, en Bilbao, vamos a celebrar un encuentro, donde vamos a ver y compartir experiencias prácticas de que

Otra energía es posible, que nos estsamos condenados a la factura de Iberdrola y Endesa

Que otra moneda es posible, además del euro, y que podemos hacerla funcionar

Que otra gestión del agua es posible, frente a su privatización

Que otra manera de comer es posible, más justa, más sana

Que otro software es posible, que no estamos condenados a pagar por los programas informáticos…

Que podemos introducir en nuestras vidas pequeños grandes cambios,

Y que no va a haber cambio si no lo vamos haciendo nosotros en nuestro día a día.

Eso va a ser en octubre. Pero en marzo nos vamos a movilizar, en Pamplona y en Bilbao por el programa social.

El 14 de marzo es nuestra manifa. Es la manifa donde un montón de organizaciones sociales y sindicatos van a pedir lo que ELA pide: que los intereses de las grandes mayorías deben prevalecer sobre los de las elites económicas.

El 14 de marzo nos vamos a movilizar por los que han sido expulsados de nuestro lado al desempleo y la marginación.

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