Yo estoy con Azpiazu

¡Vaya semanita!

El lunes Unai Rementeria, diputado general de Bizkaia, se planta en la prestigiosa London School of Economics para seducir a las empresas británicas con las ventajas fiscales que su territorio ofrece. Frente al Brexit Bizkaigetin pero subvencionado.

El martes, envidiosilla, la patronal vizcana Cebek sale para pedir lo obvio al señor Rementeria: que suprima el impuesto de Patrimonio y baje el de Sociedades… porque si no, a las empresas del señorío les puede dar por el Bizkexit.

El miércoles, el consejero de Hacienda del Gobierno vasco, Pedro Azpiazu, durante una conferencia organizada por Adype –la Asociación de Directivos y Profesionales de Euskadi– dice que los tipos de Sociedades ya están “bastante bajos” en Euskadi en comparación con los de Alemania, Reino Unido o Francia. “En el Estado, en 2016 la recaudación de Sociedades en el conjunto de la recaudación significa en torno al 12%, y en Euskadi es en torno al 7%. Eso es una prueba de algodón”. Es una forma de decirlo, lo del algodón: en el resto del mundo a eso se le llama paraíso fiscal.

Pero Azpiazu se planta el mismo día en la Asamblea de Cebek y dice algo más: dice Azpiazu que las Haciendas forales están abordando una reforma fiscal de fondo. Vaya por Dios. Las Haciendas, se supone, lo están haciendo sin contar con el Gobierno vasco.

No es la primera vez, ni supongo que será la última, que la música fiscal de Azpiazu, desentona bastante respecto a la coralidad armónica de los Diputados generales. Y no es la primera vez que los Diputados generales, hacen de la capa fiscal un sayo frente al Gobierno vasco y la propia Lehendakaritza. Me consta.

Que una Comunidad autónoma como la vasca, con menos de 3 millones de habitantes, tenga cuatro gobiernos es algo harto cuando menos extraño. Que la fiscalidad esté en mano de gobiernos provinciales es una dejación del Gobierno autónomo importante. Y que al margen del gobierno de la CAPV y sus criterios, haya unos Señores de la guerra foral y fiscal cuyo único objetivo es satisfacer las demandas de las empresas es algo que carece de sentido. Ya va siendo hora, señor Urkullu, de hacer gala de un poco de audacia, de embridar el sistema institucional vasco (la llamada LTH), de legislar (porque usted puede proponer eso al Parlamento) sobre materia fiscal, y de atender a los intereses de la mayoría social que es la que sostiene, y no las empresas, la recaudación fiscal y por tanto nuestros servicios públicos y estado del bienestar.

Yo, sin que sirva de precedente, estoy con Azpiazu. Lo que no sé es si el Lehendakari va a estar con su consejero, ni si el consejero, a finales de año, va estar consigo mismo.

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